Cada día aumentan los motivos para darse cuenta de que con la gracia de Dios no alcanza. En vista de la actual recesión económica, los católicos se han visto obligados a pedirle ayuda a su todopoderoso amigo, que según ellos no cobra impuestos tan altos como los bancos. Pero Dios también se ha visto preocupantemente afectado por la recesión económica y ha optado por tomar sus medidas al respecto: ha pedido expresamente que no se vuelva a decir la frase “que Dios le pague”, y como medida adicional solicitó al gerente arzobispo de la ciudad de Medellín que pautara con el Metro la siguiente campaña:
La campaña está construída con la tradicional falta de vergüenza de los hermanos católicos: para comenzar, las palabras “Diezmo” y “Dios ” están escritas con “D” mayúscula, y evidentemente no es un error del diseñador. También vale aclarar que este es sólo uno de los afiches, pues todo el vagón del tren está lleno de publicidad con diversas frases y diseños. En este caso, por ejemplo, tenemos un prototipo con cara de imbécil, que nos invita a impulsar la “labor evangelizadora de la iglesia”, y con la misma cara hay todo tipo de personalidades: bomberos, celadores, ejecutivos, señoras, jovenes…
Debo resaltar que me sentí algo incómodo en el vagón, como si estuviera entre un montón de limosneros. Prefiero colaborarle con una moneda a un indigente del centro para que compre un bazuco, a dársela a estos sacros economistas para que demuestren que en el mundo del capitalismo hasta los mendigos pueden hacer publicidad.
Seamos francos, amigos lectores: resulta más económico creerle a Darwin.
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Amigo creyente: antes de insultarme, lea este post. Gracias.
Dejé de ver telenovelas desde que encontré en los noticieros historias con sentimientos más intensos y tramas más creativas; pero el último capítulo de la telenovela de la política colombiana me dejó sin palabras. Resulta que el congresista Armando Benedetti denunció a Frank Pearl, el alto comisionado para la paz, de malgastar $15000 millones en “burocracia e imagen”. Según dice Benedetti, Pearl se gasta 15000 millones en 600 funcionarios, y más de 300 millones en nueve secretarios de prensa. En cuanto al programa de desmovilización y reinserción, dice lo siguiente:
“En colombia hay unos 50 mil reinsertados, 35 mil paramilitares, 15 mil guerrilleros, solo 800 tienen contratos, 300 de ellos tienen contratos indefinidos. No es posible que de 50 mil solo haya 800 trabajando (…) han sido asesinados 1.237 reinsertados y para seguridad se invierten apenas 520 millones de pesos. (…)
En Córdoba han aumentado los indices delincuenciales y los desmovilizados están desesperados, ha sido inepto y ha sido un narciso, sus asesores de prensa no salen de Bogotá, está acabando con la política de reinserción”
Lo grave en este caso no es sólo que se han gastado más de 15000 millones en publicidad y sueldos de funcionarios ineptos, sino que el programa de desmovilización no ha servido para otra cosa que encubrir los grupos paralimitares, que siguen más vivos que nunca. Frank Pearl, al escuchar las declaraciones del congresista Benedetti, dijo que eran comentarios malintencionados de parte de éste, porque hacía algunos meses Benedetti le había pasado la hoja de vida de un sobrino para que le otorgara un puesto y Pearl se había negado.
Benedetti se defendió de esta acusación refiriéndose a que es amigo de Álvaro Uribe y que si fuera a pedirle un puesto, lo haría directamente con él, o como lo dijo él mismo, en su jerga uribista “si uno es amigo del dueño del banco para que pedirle un favor al cajero”. Como ven, el gobierno ofrece unos interesantes créditos a sus funcionarios a pesar de la recesión económica. Por supuesto, el dueño del banco no podía dejar de intervenir en el asunto, y como si hubieran hablado de sus propios hijos, recitó:
“Este es un Congreso que le ha tocado trabajar con un Gobierno donde no ha habido auxilios parlamentarios. Un Gobierno que introdujo el concurso maestros, y ahí se acabó el clientelismo, la reforma de las clínicas del Seguro Social, ahí se acabó el clientelismo, la reforma de 427 entidades del Estado, ahí se acabó el clientelismo”
Este pleito conyugal entre uribistas dejó escapar unas cuantas lágrimas de información de esas que se necesitan para debatir, y en este caso hay dos asuntos graves que han salido a la luz. El primero de ellos, es lo costosa que le está saliendo a Colombia la cortina de humo que sus gobernantes han tendido para ocultar el paramilitarismo, y la corrupción que hay detrás de todo este proceso. Y por otra parte, el clientelismo que se maneja entre uribistas: si Armando Benedetti había pedido un puesto hace meses ¿Por qué se le denuncia apenas ahora? ¿No era deber del alto comisionado para la paz haber denunciado este hecho antes? ¿Por qué Gina Parody no nos informó a tiempo?
Alvarito interviene pidiendo discresión a ambas partes, consciente de la cantidad de información que se ha dejado escapar, y nos habla de un gobierno sin clientelismo, después de ser llamado por el mismo Benedetti como “el dueño del banco”. Estos Benedetti tienen todos su tinte poético y político… admirable, carajo.
Mi querido Watson -dijo-, no puedo estar de acuerdo con aquellos que sitúan la modestia entre las virtudes. Para el lógico, todas las cosas deberían ser vistas exactamente como son, y subestimarse es algo tan alejado de la realidad como exagerar las propias facultades.
-Sherlock Holmes (Sir Arthur Conan Doyle)
La modestia, en su esencia misma, es la capacidad que tiene una persona para mentir sobre la egocéntrica opinión que tiene de sí mismo. Sin embargo, no se puede negar que también la modestia tiene sus ventajas, y es necesaria en algunas ocasiones.
Un comentario modesto comienza siempre por una leve inclinación de cabeza y las palabras “gracias, pero…”, seguido de alguna excusa que aleje de nosotros la concurrencia del público, o, en los casos de modestia mejor trabajados, un chascarrillo o reflexión filosófica sobre lo ignorantes que somos en realidad. Hay ocasiones en las que un comentario de felicitación que surge de imprevisto nos deja sin respuesta alguna, y entonces uno se sonroja y dice con timidez “gracias”: esta serie de comportamientos kinésicos puede traducirse con facilidad en “sí, lo sé, pero… seamos discretos por favor”.
Se es modesto por diversas razones, según sea el contexto. Algunos tipos de modestia son:
Modestia altruísta: Se ejecuta para bien del público. Generalmente en espacios es los que un comentario sincero sobre nosotros mismos pueda ser malinterpretado como “arrogante” o “soberbio”.
Modestia defensiva: Usada en ocasiones en las que se desata sobre nosotros una avalancha de cumplidos que resultan incómodos o sospechosos.
Modestia sociabilizadora: Se emplea cuando uno se pone al nivel intelectual del interlocutor -generalmente recién conocido-, que está llevando a cabo la misma práctica. Es el tipo de modestia más absurdo.
Carisma: No existe aún una acepción concreta para este tipo de modestia. Según mis estudios, el carisma es un tipo particular de modestia que emplean los famosos de moral conservadora, como Juanes, Álvaro Uribe, etc.
Modestia egocéntrica: Es precedida por un acto brillante de nuestra parte, y se emplea para darle más grandeza al mismo: generalmente se emplean frases que signifiquen “no fue nada… lo pude hacer mejor”.
Modestia protocolaria: Se emplea cuando varios egocéntricos se sientan a conversar, con el fin de soportarse mutuamente.
Modestia sincera: Es aquella que es verdadera, producto de nuestro desconocimiento de un tema o actividad. Generalmente es en estos casos en los que no nos creen y nos dicen “viejo, no sea modesto…”.
La modestia es una cualidad tan misteriosa y poco investigada que se necesitan numerosos estudios al respecto para echar luz sobre el tema, razón por la cual este humilde texto busca animarlos a ustedes, queridos lectores, para que compartan sus opiniones sobre la modestia y patenten nuevas variedades de la misma. Quedan abiertos los comentarios y recuerden la conocida frase: “no seas tan humilde, no eres tan grande”.
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Quedan invitados a pasar por Graficaturas, la caricatura de esta semana trata sobre la Ley de víctimas. Y por el blog de Viernes, otro tipo poco modesto.
Ese día bebí más de la cuenta. Caminaba con la mano derecha en el bolsillo, mientras la izquierda sostenía las paredes de las casas para que no se fueran a caer. Las calles estaban desiertas y penumbrosas, en algunas esquinas había pequeños grupos de granujas que me miraban como si sólo ellos tuviesen derecho a estar a tal hora en las calles. He aprendido que cuando uno se ve en problemas con esos tipos, la solución más efectiva es pedirles un cigarrillo, hierba o algo por el estilo. Nunca falla.
Cuando estaba por llegar a mi casa, apareció uno más: estaba solo, yo lo había visto una o dos veces por el barrio, reconocía a sus amigos y me tranquilizó recordar que estos sujetos no le hacen daño a los habitantes de su propia zona. Se me acercó y poco antes de llegar se detuvo llanamente. Pude deducir por sus movimientos que estábamos en el mismo estado, pero que yo había tomado menos.
-Usté es el llanero solitario ¿sí o no?
-¿Yo? no viejo, yo soy Tomáz.
-Pero usté siempre pasa solo y no saluda a nadie… los parceros le dicen el llanero solitario.
No me molestó el apodo, pero a decir verdad, esperaba algo más creativo. Dibujé en mis labios una sonrisa que se desvaneció casi tan pronto como surgió.
-¿Y será que el llanero solitario tiene quinientos pesos pa’ ajustar pa’ una cerveza?
-Parcero, tengo sólo trescientos ¿le sirven?
Hizo un esfuerzo por abrir sus ojos, pude notar cómo brillaban, mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro. Le extendí mi mano con los trescientos pesos, él en agradecimiento extendió su cigarrillo y levantó las cejas. Recibí gustoso el tributo y comencé a fumar (el cigarrillo sabía asqueroso, pero hice lo posible por no decepcionarle). Acto seguido, guardó el dinero en el bolsillo, cerró un poco los ojos y me miró directamente, intentando darle a sus gestos la mayor tenebrosidad posible.
-Llanerito, en la buena. Ya sabe que cuando alguien por ahí le falte al respeto, me avisa y yo se lo acuesto. Pregúntele a los parceros por Wilson.
-Bueno Wilson, todo bien.
Ya son tantas las veces que he escuchado esa frase a cambio de cigarrillos y monedas, que ha perdido su validez. Siempre conviene tener un aliado en las pandillas, ya antes había hecho un amigo entre ellos pero desapareció después de la limpieza del año pasado. Sin embargo, en este caso fue distinto: imaginé que mi nuevo socio me proporcinaría seguridad en las noches en que caminaba solitario, ebrio y desprotegido por las calles del barrio; soñé con días en que no tuviera un cigarrillo a la mano y ellos me brindarían alguno con amabilidad -a pesar del asqueroso sabor-, y, lo más importante: si me mataban, por lo menos sería una bala perdida. Eso ya es algo ¿no?
Pasaron los días y yo estaba ansioso de ver nuevamente a mi colega, para saber si al despertarse al día sigiente aún recordaba aquél benévolo jovenzuelo que le brindó trescientos pesos. Pero no lograba dar con él. Pasados unos días madrugué a la tienda, eché un vistazo a todos los lados por si acaso lo encontraba y cuando estaba esperando que me atendieran, escuché otros dos tipos, que, fuera del establecimiento, comentaban la muerte de Wilson a manos de los integrantes de otra banda. Quedé perplejo por unos instantes. Pedí un cigarrillo en la tienda y me senté en la acera a reflexionar. Me parecía extraño que todos los pandilleros del barrio que aceptaran cordialmente mi amistad llegaran a la muerte días después.
Ahora cuando camino por el barrio y veo los pequeños grupos de pícaros hablando entre sí, evito mirarles o saludarlos. Me he resuelto a darles argumentos para que me llamen llanero solitario, eso sí: todo lo hago por sus propias vidas.
La primera vez que bebí este extraño elíxir fue cerca de mis dieciseis años, cuando era un punkerito colegial. Su bajo costo y efectivos efectos -una borrachera bastante eufórica y alegre- lo ponen por encima de la competencia, además de augurarse un sabor muy agradable si se le sabe preparar. En este post describiré una de las tantas formas de elaborar este exquisito coctel, quedando bajo la responsabilidad del consumidor cualquier efecto de ceguera o indigestión.
Lo primero es llamar a dos o tres amigos más. El primero debe sacar de su casa una libra de azucar, el segundo unas cuatro o cinco cucharadas de café en una bolsa, el tercero una bolsa de leche de un litro, y usted, querido lector, vaya a una farmacia y compre una botella de alcohol etílico (o antiséptico). También puede agregarse gaseosa, si así se desea, preferiblemente “Premio” o “Coca-Cola”. El siguiente paso es conseguir una botella vacía, no retornable, de una gaseosa de dos litros.
Antes que nada, verteremos el alcohol etílico en esa botella, para proceder a sacarle el diablo. Este procedimiento se trata de acercar a la botella una llama y encender el alcohol (aleje su cabeza del orificio) y saldrá una llama que indica que el trago no le hará tanto mal a su garganta ni a su proceso digestivo (evítese la insensatez de emplear la totalidad del acohol, agregue éste poco a poco según vaya avanzando la preparación, de acuerdo al gusto del grupo de bebedores).
Acto seguido, se agregan la leche, la gaseosa (en caso de haber sido comprada) y el café. Se agita la botella por unos treinta segundos y se comienza a echar el azucar en grandes cantidades hasta que el sabor sea similar al de un Baileys, pero un poco más fuerte. Cuando el sabor esté en el punto, habrán dos litros de alcohol de grandioso sabor para disfrutar y compartir.
Según sea el presupuesto, se puede agregar leche condensada, arequipe, una o dos rivotril y todo lo que esté al alcance. Eso sí, tenga en cuenta que están en juego su estómago, su vista y su comportamiento. Con el Chamberlai nunca deben mezclarse cítricos o armas, pero hace excelente combinación con cualquier tipo de droga. Evite los polícias: si la botella aún está llena, la derramarán en el suelo, y si está casi vacía, es seguro que usted hará todo lo posible por pasar una abrigadora noche recluído en la comisaría.
Este post es una iniciativa para rescatar nuestras tradiciones regionales, especialmente si permiten economizar y pasar un buen rato. Hay quienes dicen que una excelente alternativa al Chambelai es mezclar Coca-Cola con Menticol, pero yo opto por estar al margen de esa pócima capitalista. Quedan abiertos los comentarios a sus propias recetas, cocteles y recomendaciones, claro está, mientras éstas tengan un nivel de toxicidad soportable por el ser humano. También agradecería si comparten sus propias formas de preparar el Chamberlai, nos servirá a todos inmensamente.
Hoy, diez de mayo, Don Blog Pérez cumple su primer año de existencia. Y vaya panorama mundial el que nos rodea para festejar un año, precisamente cuando la mal llamada “gripe porcina” se extiende por todo el mundo. Es por estos dos motivos que hoy tenemos a Mikibastar, un estudiante de Ciencias agrarias, porcicultor y asiduo comentarista de Don Blog Pérez, que ha aceptado hablarnos de la gripe AH1N1 y de cómo la irresponsabilidad de los medios masivos de información ha perjudicado a sus colegas y a los integrantes del gremio porcicultor.
Como si Albert Kamus lo hubiese profetizado, la peste porcina se apodera del mundo con asombrosa velocidad. Ya alguna vez habíamos hablado del Cerdo policía (Sus politíum), y debo confesar que desde la primera vez que me requisaron supe que algo macabro se escondía tras ellos. Ahora me entero de que los científicos sociales han denominado esta nueva pandemia como la “gripe policial”.
Algunos estudiantes universitarios nos habían alertado sobre lo contagiosa que es esta enfermedad, es momento de complacer a Gina Parody con una respuesta coherente sobre por qué se encapuchan los estudiantes de las universidades públicas: con una epidemia tan peligrosa andando entre los cerdos del ESMAD, lo más coherente que puede hacer un hombre de ciencia es cubrir su rostro para prevenir un posible contagio. Es un asunto de salubridad, que nos toca asumir a todos.
Ayer cuando estaba en el banco un hombre ingresó con un pañuelo al que le adjudicó los poderes de la gripe AH1N1, obligándonos a todos a echarnos al suelo y despojándonos a varios del poco dinero con el que contábamos. Es tal la obsesión con el virus que la iglesia manifestó que para dar el famoso saludo de paz “basta con levantar las cejas, guiñar el ojo o hacer una venia desde lejitos” ¡ni siquiera Dios puede salvarnos!
Según se dice, la solución está en evitar los saludos de manos, los besos y el contacto con cualquier cosa que pueda haber sido antes tocada por alguien infectado con el virus. Me parece absurdo si consideramos la cantidad de objetos públicos que toca uno diariamente, se puede obtener el contagio sólo con llamar desde un teléfono público o abrir la puerta de un banco, usando un pocillo de una cafetería desaseada o recibiendo en la cara un estornudo de un contagiado anónimo.
En la pequeña aldea global hasta las enfermedades se globalizan, y así como Coca-Cola llega a cualquier rincón del mundo, el Kamusiano virus que hoy nos convoca tiene las mismas posibilidades de difundirse, y casi la misma publicidad. No sería extraño que los únicos que puedan aguantar este virus sean los integrantes de alguna misteriosa y desconocida tribu indígena, y que todos nosotros vayamos directo a colosales fosas comunes (es una visión optimista, claro está). Los escrupulosos serán los primeros en infectarse, yo lo profetizo y hasta me atrevo a apostarlo. Y una vez gane la apuesta recibiré el premio con mis nuevos guantes de látex.
Postdata: Por favor, lávese las manos antes de digitar su comentario. Muchas gracias.
Comer mierda es una actividad tan común en nuestros días que poco a poco se ha convertido en una de las obsesiones culinarias más importantes de la actualidad. En nuestro país, Colombia, tenemos la suerte de comer la mejor mierda del mundo, preparada por los más reconocidos gourmets de los excrementos y con ese delicioso sazón que le profiere la digestión de los alimentos tropicales.
La mierda se prepara de diversas formas, dependiendo de la región y del productor. Se optará siempre por la más fresca, ya que perdura su calor natural y su solidificación, variables que inciden evidentemente en su sabor y su consistencia al trincharla; y brindan al consumidor los más placenteros aromas al efectuar la degustación. Para catar la calidad de una deposición, ésta se corta suavemente dejando que el peso del trinchete divida ésta en sutiles tajadas que posteriormente se llevan a la boca con una cuchara o tenedor, se ponen sobre la legua y se prensan contra el paladar, dejando que se deslicen entre los dientes e incluso va acorde al protocolo hacer gárgaras. También hay quienes optan por ingerirla con cuchara -o en taza-, pero no profundizaré demasiado en esta modalidad.
Es inadmisible hacer gestos despectivos ante un suculento plato de excrementos, debe uno ejecutar la ingestión de éstos con la mayor solemnidad y goce posibles, dada su alta cantidad de proteínas, ya digeridas por quien nos brinda semejante manjar. Debe usted en cambio erguirse y desplegar una agradecida sonrisa, deslizando su lengua por el labio superior y moviendo los dedos con prontitud a encontrar los cubiertos, para enaltecerse con la exquisitez del ya mencionado alimento.
Y es de acuerdo a los anteriores argumentos que me atrevo a postular la caca como el plato típico de la humanidad, pues una de las más relevantes enseñanzas que nos ha dejado la historia es que no hay nada más nutritivo que comer mierda.
“Por más que lo pienso no logro entenderlo, no se como hacen los relojes cuadrados para doblar las esquinas.”
-Miguelito (QUINO).
Yo opto por las esquinas. Es una extraña manía, quizá relacionada con la timidez, que encuentra su paraíso geográfico en los extremos de salones, auditorios, tranvías, parques y demás lugares extraños que uno suele habitar. Cuando ingreso al salón de clases, por poner un ejemplo, continúo mi recorrido hacia una cómoda esquina del aula, ubico un pupitre cerca y me dejo agasajar por el calor y las telarañas, encontrándome en una confortabilidad plena.
En las esquinas he conocido a las personas con que me siento más a gusto. Mis amigos son en su mayoría fieles habitantes de las esquinas, me atrevo a afirmar que cuando dos personas se encuentran en la esquina de un espacio hay un ochenta porciento de probabilidad de que entablen una interesante amistad.
Una característica que ha evolucionado en nosotros es la tremenda capacidad de identificar otros posibles esquinistas a distancia. Cuando uno va a un auditorio puede predecir de manera precisa quienes van a ubicarse en las esquinas, incluso mientras hacen la fila. Otro lugar que suele habitar un esquinista es la Internet, es casi axiomático que cuando dos de éstos se encuentran en la Web se produce un intercambio de links entre sus blogs y hasta terminan tomando cerveza. Increíble, pero cierto.
Y es en las esquinas donde se acumulan los pensamientos, las tertulias de otros esquinistas y la magia que poseen los extremos. Cuando uno de los nuestros ingresa a algún espacio realiza un riguroso proceso para elegir su lugar de aposento, en el que intervienen importantes factores que reproduzco directamente del “Manual del esquinista”:
a. Ángulo de observación: una buena esquina proporciona un mayor campo de vista al lugar, brindando al esquinista los datos necesarios para pensar en el medio y debatirlo con sus colegas.
b. Posibilidad de escape: cuando hablamos de la esquina de un parque, debemos tener en cuenta que haya una vía cercana para escapar de la policía o a posibles caídas de aviones.
c. Oscuridad: un esquinista opta por la oscuridad, se debe buscar la esquina más sumida en la penumbra con el fin de facilitar el proceso R.A.F. (rascar, armar y fumar) y el consumo de alcohol, disminuyendo el riesgo policial.
d. Despeje: una esquina despejada está abierta a la discusión, la meditación o la lectura, disminuyendo la influencia de agentes distractores y aumentando la factibilidad del indicador “c.”.
Los vestigios más antiguos de la esquina fueron descubiertos en el triángulo equilátero, que tenía tres -mucho para aquella época- y que fue posteriormente rediseñado para crear el cuadrado, que a su vez dio origen al cubo y éste a las esquinas que conocemos en la actualidad. En las esquinas las palabras convergen acercando a los interlotures hacia su vértice, y es en éste donde nacen y se acaban los muros de Pink Floyd.
Cuando dijeron que Obama estaría presente en la Cumbre de las Américas -realizada en Trinidad y Tobago-, Alvarito se sobresaltó y comenzó a corretear por toda la Casa de Nariño. Buscó en los parqueaderos, en las maletas de sus viajes anteriores, en el armario y debajo de la cama; hasta que la ansiedad se apoderó de su ser y dio un grito que se escuchó por todo Colombia: “¡Lina mijaaaaa, ¿dónde están las putas rodilleras?!”.
Y como estaba previsto, Uribe y Obama efectivamente conversaron. Según dice el ministro de comercio exterior Luis Guillermo Plata, hasta del TLC hablaron y el presidente gringo manifestó su voluntad para negociar. Dice la noticia:
“El Gobierno colombiano sostuvo este viernes que el presidente estadounidense Barack Obama ha dado “instrucciones” a su representante comercial para empezar a dialogar sobre la aprobación del Tratado de Libre Comercio.
(…)
“Aquí se trató claramente el tema del Tratado”, dijo Plata. “El representante Kirk dijo que venía con instrucciones del presidente Obama de tratar el tema, de sentarse con nosotros, de ver la agenda, de hacer un plan de trabajo y comenzar ese plan a desarrollarlo”.”
Pero eso no es todo, como todos saben, Alvaro Uribe tiene unos bonitos caballos en su hacienda y éstos han llevado sobre sus espaldas a varios presidentes de Estados Unidos. Y aunque Obama sea demócrata no será la excepción, pues Alvarito salió muy sonriente de la reunión diciendo que está confirmada la visita de Barack Obama a nuestro humilde terruño:
“El Presidente Obama me ha anunciado que en su próximo viaje a América Latina visitará Colombia. Y le dije -porque ustedes saben que yo en estos temas suelo ser muy parco y generalmente suelo decir solamente que fue una constructiva reunión- ‘Presidente, ¿puedo decirlo?’. Me dijo: ‘Dígalo’.”
Y dicho esto, Alvarito se quitó las rodilleras y regresó a Colombia. Lo que me cuestiona ahora es si con la visita de Obama se redoblará la seguridad democrática, y me refiero a los panfletos, amenazas, desapariciones y demás actos de terror que se desarrollaron estratégicamente en Colombia durante la asamblea del BID. Hay que tener en cuenta que ahora la visita es del sacrosanto presidente de gringolandia y que lo primero que éste va a mirar con detenimiento es el clima social, que tenía tan perjudicada la relación Obama-Uribe durante las elecciones gringas.
No sería raro entonces que próximamente la represión paramilitar -que de hecho, no se ha detenido- redoble esfuerzos decidida a mantener el hermoso paraíso de armonía social que predomina en Colombia por estos días, más todavía si agregamos que Uribe lanzó una maravillosa propuesta para que Colombia sea la próxima sede de la Cumbre de la Américas, mientras Chávez opina que es mejor hacerla en Cuba. Yo espero que sea en Colombia, de esta manera por fin habrá una industria que no se verá afectada por la recesión económica: la de las rodilleras reforzadas.
Hace unos cuantos meses en medio de una borrachera, quise sembrar una moneda y ver qué sucedía con ella. Para mantenerla bien abonada le agregué un poco de compostaje hecho con sobras de comida y recortes de billetes antiguos. Todo lo que les contaré tuvo lugar en una matera que puse en el patio de mi casa, el progreso fue sorprendente.
Dia 3: La moneda se rompe en una esquina, donde comienza a relucir un minucioso brote de bronce.
Dia 5: El brote de bronce ha crecido notoriamente, se puede apreciar en él una bifurcación al final, de la cual sobresalen dos hojas muy pequeñas, ambas con el rostro de Bolívar en desarrollo.
Día 15: Ahora tiene aspecto de planta, de unos diez centímetros de alto y con unas seis o siete ramas, las cuales se extienden hasta monedas de diez pesos con el rostro bien definido de Simón Bolivar. Nota: Hugo Chávez estaría extasiado si viera mi planta.
Día 23: Un tronco de un centímetro de grosor se edifica en la maceta, con unos veinte centímetros de alto. Unas ramas -bien definidas- se abren campo y finalizan en monedas de cincuenta pesos, que al parecer reemplazan las hojas. Éstas monedas absorben la luz del sol, cumpliendo la función elemental de brindarle alimento a la planta. Este proceso es conocido en el medio como “fotosíntesis económica”.
Día 34: He descubierto que al regar la planta con agua corriente ésta puede presentar oxidación. Se recomienda entonces regarla con el agua resultante del lavado de activos, que brinda una mayor solidez. Ahora tiene unos sesenta centímetros de altura, un tronco de un par de centímetros de grosor, todo en brillante bronce. Sus raíces, ahora bien arraigadas a la tierra, requieren un trasplante… la pasaré a una matera más amplia.
Día 59: La planta está erguida a un metro de alto, puede verse claramente que sus hojas son monedas de cien pesos, y cuando llueve muy fuerte éstas caen del árbol dejando en la maceta una generosa cantidad de dinero. Algunas monedas no están muy maduras por lo que hay que desecharlas, entre éstas hay pequeños bultos de billetes de mil pesos, enrollados y cubiertos por una delgada capa de papel moneda.
Día 67: En general, la planta no ha crecido mucho. Pero los rollos de billete han cambiado, ahora son más grandes y de cinco mil pesos. Las monedas son de doscientos pesos y el cobre en general adquiere una tonalidad más clara. Como abono he optado por usar recibos cancelados licuados, que después echo a hervir en agua de lavado de dólares.
Día 75: La planta mantiene una altura de más o menos un metro desde hace varios días, está cubierta con monedas de quinientos pesos y los rollos de billetes -ahora de cincuenta mil- comienzan a romper el recubrimiento natural de papel moneda.
Día 86: Los billetes se desenrollan completamente, se puede palpar que son billetes nuevos, tostados y planos. Las monedas de quinientos pesos comienzan a caer masivamente, como si estuviéramos en otoño. Le he puesto una alcancía cerca a las raíces, pero el árbol carece de precisión para insertarlas allí. El color del árbol es cada vez más claro, tengo la sensación de que es oro puro.
Día 94: Al parecer el árbol ha sido poseído por una plaga, que habita dentro del tronco de oro y se alimenta de los billetes. La descubrí apenas hoy, pero el árbol lleva varios días afectado por los insectos, al parecer, son conocidos como impuestópodos.
Hoy al levantarme vi mi planta de dinero completamente destruída por esa maldita plaga, sus raíces deshechas, su tronco hueco, las monedas parcialmente mordisqueadas, los billetes húmedos y podridos, todo se deshace entre una multitud de bichos que construyeron un nido en el patio, sin traer beneficio alguno para mi casa. Al parecer están debilitando las paredes y nos tendremos que mudar a otro barrio, pues la plaga parece extenderse por toda la cuadra.
La próxima vez que me emborrache, trataré de invertir mi dinero en algo más rentable que una pinche planta de dinero.
Camino con naturalidad por las calles del centro de Medellín, intento no levantar sospechas, aunque soy consciente de que todos saben qué voy a hacer y dónde. En principio, todo es meramente proxémico: cuando estoy cerca a la esquina miro lentamente hacia todos los lados y luego fijo mi mirada en un tipo, él corresponde la mirada, siempre fija, y levanta las cejas.Yo me acerco más.
-Pana, una bolsita.
-Están a dos luquitas hijo.
-¿A dos?
-Hijo… las vueltas están difíciles.
Le entrego el dinero y él se va. Yo me siento en unas escalas a fumar un cigarrillo, como cualquier eslabón de un proceso de comercio. El tipo regresa con la mano derecha en el bolsillo, me entrega una bolsa y balbucea algo inentendible. Le digo que gracias y meto la bolsa en un gorro de lana, que pongo en mi cabeza.
Y después de fumar el contenido de la bolsa, pienso en Adam Smith y en la teoría capitalista:
“Si el precio sube aumenta la ganacia, si la ganancia sube los empresarios invierten más dinero en el negocio, si la inversión sube aumenta la producción, si la producción sube aumenta la oferta, y la oferta sube el precio baja”.
El papel de un estado neoliberal, que está inserto en el capitalismo, es entonces regular la producción de droga para que el precio se mantenga arriba y el negocio siga siendo rentable para los narcotraficantes. Mirándolo más detenidamente, la lucha contra el narcotráfico disminuye la producción, con ello disminuye la oferta y el precio se incrementa como espuma.
El fracaso de la lucha contra el narcotráfico ha hecho insuficientes los esfuerzos por hacer próspero el negocio de la droga, y es aquí cuando regular la oferta se hace insuficiente: hay que regular también la demanda. Prohibir la dosis personal es el camino perfecto para que la policía incaute más droga a los consumidores y así éstos tengan que comprar más. Y en plena crisis económica, el país que produce la mejor droga del mundo no se puede quedar con los brazos cruzados.
Yo hago parte de los que desconfiamos del Plan Colombia, del Tratado de Libre Comercio y de tanto acompañamiento gringo a Colombia, porque es obvio en qué país se quedan la mayoría de las ganancias del narcotráfico, y casualmente, ese país sabe usar muy bien las teorías del viejo Smith. Como están las cosas, cada día veo menos diferencias entre comprar Cocaína o Coca-Cola.