Comenzar un blog nuevo es sinceramente difícil. Se trata de escribir dedicadamente todos los días sobre temas que no le importan a nadie, todo para posicionar un blog en los buscadores y que a él se llegue con facilidad. Ya me sucedió alguna vez con el blog “El Combo”: varios meses en los que las estadísticas no superaban las 10 visitas diarias, de las cuales 9 eran mías. El blogger necesita mucha paciencia, muchas ganas y mucho tiempo, ser perseverante, hasta que su blog sea visitado más veces por día y es en ese momento cuando descontinúa las publicaciones y se entrega por completo a las drogas y/o el nadaísmo.
En el caso de este blog, la dinámica cambia: ya con “El Combo” llegué donde esperaba llegar: a ningún lado, y desde ese ningún lado es que he planeado comenzar este blog: un espacio para escribir cuando me enojo, donde pueda denunciar las injusticias de la existencia, un lugar donde me puedan insultar y no me importe, solamente me inspiraré por la musa que se autodenomina “la necesidad de gritar”.
Este blog no tiene más objetivos que el de criticar: criticar la sociedad, la cultura, la política, la ciencia, la educación… todo. Y no me importa si mi crítica es destructiva o constructiva, porque lo único que quiero hacer es quejarme. Quejarme es el único método que poseo para mostrar mi inconformidad con lo que pasa, con lo que vivo y con lo que me obliga a ser lo que soy: un criticón.
Bueno, por ahora no me importa seguir escribiendo. Adiós.