Hoy es el “día de la madre”. Generalmente, desde hace un mes la radio está sacando comerciales recordándonos el esfuerzo que la persona que “nos dio la vida” ha hecho por nosotros y obviamente, en nuestro sistema de consumo las cosas se hacen a cambio de una recompensa, la cual se supone debemos entregar hoy.

Mi padre y mi madre son divorciados, hoy me despertó el teléfono con una llamada de mi padre, el cual me preguntaba si ya había comprado algo para mi mamá, si tenía dinero para hacerlo y en caso de no tener él me daría el dinero para que comprara ese regalo. Mi pregunta es ¿el regalo lo doy yo o mi papá? algo claro es que yo sería quien lo entregue, osea que los créditos son a mi nombre a pesar de que mi papá fue quien trabajó e hizo el esfuerzo para comprar el regalo, algo así como copiar un texto y no citarlo.

El regalo que se da el día de las madres es algo así como un impuesto que pagamos cada año para agradecer que nos trajeron al mundo, algo que nosotros no elegimos pero que igual tenemos que pagar porque ya se hizo. Si yo no le digo hoy a mi madre que tenga un feliz día ella se sentirá olvidada, si le entrego una carta escrita a mano con un poema escrito por mí, alguien le meterá en la cabeza que esa es la solución más barata y que no implica un esfuerzo de mi parte: un “sacrificio”, como el que ella ha hecho por mí toda su vida. La deuda no queda saldada.

El problema hasta ahora es mínimo, porque solo se basa en la existencia de el día de las madres. Todavía falta la parte más difícil: mi papá me da el dinero para comprar el regalo, le da legitimidad al día y me introduce a mí en la lógica del día de las madres, si rechazo ese dinero me gano un problema peor porque la cultura dirá que no quiero a mi mamá (por absurdo que suene). Ahora el problema no es qué voy a hacer para mi mamá el día de las madres, sino que ya la respuesta está establecida: comprar.

¿Qué comprar? Si le doy un juego de ollas la estoy condenando a la cocina y eso sería darle material para aumentar la deuda, si le compro alcohol se emborracha pero dirá que la emborraché para yo tomar también o para que se concentre en otra cosa que no sea yo y no me moleste, si le compro cosas para aparentar belleza (labial, esmalte, etc) le estoy diciendo indirectamente que es fea, una flor se marchita y se pudre y sería basura que luego ella tendría que limpiar… el comercio le da significado a todo lo que vende, y en un día como este el regalo además de ese significado tiene una intencionalidad, el problema es que el consumo me da la libertad de elegir qué le voy a comprar, pero no me permite la libertad de NO comprar.

¿Conclusión? Voy donde mi padre por el dinero, me voy de mi casa a emborracharme hasta mañana, mi mamá se queda sola con mi padrastro, él se encarga de pagar la deuda por mí y todo el mundo pasa un feliz día de la madre.