Le cedo hoy el centro de atención al perico, y no es el perico con leche ni el respetado cantante, me refiero al perico que también se llama perica, pérez, o residuos ínfimos de cocaína. Una droga que, debido a la imagen que se le ha asignado al narcotráfico, ha sufrido de un inmenso repudio por la sociedad colombiana, y que hay que reconocerlo: en parte, no es la culpable.

Como pasa con todas las drogas, el perico no hace más que sacar de usted las más profundas reflexiones y sensaciones, pero como cada persona es diferente (y de eso si que hemos hablado), causa un efecto distinto y a la vez similar en cada consumidor. Es cierto hasta un punto que produce agresividad, pero hay que tener en cuenta que la agresividad es producto de la euforia que se siente, por este motivo muchos consumidores no pasamos de una simple euforia que no da sino ganas de abrazar a todo el mundo, inventar teorías extrañas o escribir textos como el que usted lee en este momento.

También tengo que reconocer que hay colegas consumidores que desatan su furia gracias a esta droga, pero siempre alego que la agresividad puede desatarse de distintas formas, y que si uno decide matar a alguien, jugar fútbol u otras actividades que exigen del cuerpo, es una completa decisión personal. Otra posición que aleja de nosotros al perico, es que no es natural. Aquí, me acojo a que el hombre es parte de la naturaleza, al igual que sus creaciones, y si asumimos el argumento anterior, podemos cambiarlo por cualquier creador: para un creyente en Dios por ejemplo, la droga sigue siendo parte de la creación de Dios, aunque la cocaína se haga a partir de químicos, éstos son también proporcionados por la naturaleza, osea que mi defendido sigue siendo natural.

No voy a detenerme a hablar de legalización e implicaciones de ello en la economía, porque no terminaría el post. Pero piense ¿por qué producto tiene Colombia una excelente reputación? (una pista: no es el café, pero piénsela por el lado del comercio)

En fin… podría quedarme toda la noche refutando los contras que hay frente a esta droga, pero siempre recomiendo probar para criticar y para no alegar, no podría contraponerme a cualquier actitud en contra, porque es personal. Además, acepto que tiene problemas como el enflaquecimiento, el guayabo nasal y a veces crisis existenciales, pero repito: el asunto varía de uno a otro. Sin ser más, aproveché el consumo que hice el día de hoy para hacerles un detallito a mis lectores, y se los dejo a continuación porque me voy ya por un lance.

Para quienes insistan en que el hombre es una creación de Dios o que el perico no es naturaleza, les dejo también este regalito:

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