A continuación, Don Blog Pérez desata su agresividad punitiva.

Ese golpe contra la silla borracho en la noche, la entrega de notas de la universidad, la discusión, el mal día de trabajo, la sociedad… dan rabia ¿pero qué podemos hacer? aguantárnosla. Toda esa rabia se va almacenando en nuestra mirada hasta que aparece una denominada “gota que derrama el vaso”, y ¡zas! condenamos gota por derramar el vaso, no al vaso por estar tan lleno.

Eso se evidencia de variadas formas, hay que reconocer que en realidad la vida va acumulando peso en un bolso que llevamos a cuestas, y que de cuando en vez lo mejor es detenerse a sacar algunas cosas. Las formas de hacerlo son variadas: el deporte, las drogas, la televisión, el arte, los blogs y hasta algún incauto que haga méritos para merecer el desahogo. La televisión, por su parte, nos asegura que la mejor forma de sacar esa ira acumulada es con un moral-diarréico discurso en contra de la oposición y demás terroristas, o rezar por ellos.

En fin.. ponerse a decir todas las formas de expulsar la rabia sería una tarea que no terminaríamos de revisar, por lo que vale la pena fijarse en las formas de canalizar esa energía por medio de la televisión, los diarios, la radio y demás instrumentos de la comunicación.

Lo más lógico es que si usted lleva toda una tarde viendo programas de cocina algo de hambre le va a dar, el poder de la sugestión es impresionante y los medios de comunicación son demasiado sugestivos, cada segundo, cada palabra bombardea argumentos, las risas y gestos de quienes presentan las noticias ya dicen más que la noticia en sí.

Agresividad punitiva, hacerle mal al otro por algo. Llamarla venganza es muy agresivo, justicia es muy utópico, maquiavélico es realista y llamarla Alvaro Uribe es muy político. Como humanos que somos, nos hacemos llamar sabios por inventar la palabra “ira”, “odio”, “violencia”, “maldad” y sólo esas no nos bastan para escribir lo que hacemos con la naturaleza, los demás y uno mismo: somos vallas publicitarias a la espera de formas de desatar la ira que nos hemos creado nosotros mismos y lo mejor de todo: no nos importa.

Si este texto le produce rabia -sea por motivos políticos, morales, científicos y demás-, puede desatar su agresividad punitiva contra el autor haciendo uso de los comentarios. Adios.