Por casualidades de la vida hoy estuve en la “Única feria internacional del transporte multimodal de carga en Colombia”, o más cortico “Expotranscarga“. En realidad mi visita no fue algo previsto, ni siquiera tenía muchas ganas de asistir cuando fui invitado, pero la invitación vino de mi padre, un transportador apasionado por esas máquinas que maneja con admirable destreza y que uno no se imagina cuántas cosas esconden. Sólo por eso acepté asistir. Cuando fui al palacio de exposiciones de Medellín el panorama comenzó a cambiar, pues en la cola de entrada se admiraba una hermosa variedad de ejemplares del sexo opuesto, y tanto mi padre como yo disfrutábamos observándolas con regocijo.
Ingresamos, pasamos por varias exposiciones de cosas de mulas: llantas, motores, aceites, sistemas GPS, seguros y cosas por el estilo. El problema era que cuando pasábamos mi papá y yo nadie nos exponía productos ni nada, en cambio nos miraban con recelo y de pronto nos daban un volante para que no nos sintiéramos tan poco importantes. Después vino el pabellón donde estaban los carros, muy interesante porque habían modelos nuevos y modelos hermosas sentadas en los carros, yo parecía un niño montándome en los carros, sonando el claxón de uno que otro, bueno… “dando lidia” como decimos por aquí.
Pero obviamente el objeto de éste post no es el de hablar de esa feria, que pereza. Cuando estaba yo entre todos esos carros, sentí un olor particular que conozco muy bien: alcohol. Claro, era un sujeto con una bandeja de vasos medianamente llenos de un líquido de color amarillento, yo me acerqué y le dije al tipo que si me daba uno, a lo que él respondió: “disculpe, pero ya éstos vasos tienen dueño”. Yo me quedé perplejo y le seguí con la mirada hasta que llegó donde los dueños: un montón de señoritos bien vestidos que de inmediato saltaron sobre el mesero y se dedicaron a brindar y conversar en voz baja, mientras retorcían los ojos y estiraban la cara en un sinnúmero de gestos psicodélicos.
Así mismo, habían comidas, tragos, pasabocas, quesitos de muchos colores, bandejas de frutas… pero se sabía que todo eso “ya tenía dueño”. Ahí fue cuando comprendí el trato que recibimos mi padre y yo en la sala anterior, claro, por mi cabeza pasaron todas la groserías existentes en un segundo. Fui con mi padre a una especie de tienda burgués improvisada y pregunté cuánto valía un cigarrillo, la respuesta fue 400 pesos, para los que no viven en Colombia, les digo que con eso me compro cuatro cigarrillos en la tienda de la esquina de mi casa, pero bueno, los fumadores saben lo que son las ganas de fumar.
Antes de salir, ví un carro que me gustó mucho: era una van que si se pintaba de colores quedaba con un fino estilo hippie, me acerqué y abrí la puerta, la estaba mirando mientras soñaba qué haría si fuera su dueño. Fue entonces cuando un hombre se me acercó y mientras me miraba con burlesca curiosidad me preguntó: “¿el joven está interesado en comprar el modelo?” me llené de ira y mi respuesta fue “Sí, de hecho necesito seis. ¿podemos comenzar las cotizaciones?”. El hombre me miró despectivamente y se alejó en silencio, yo fui donde mi padre y le dije que mejor nos fuéramos, que eso ya estaba muy incómodo.
Medellín es otra ciudad de Colombia, un país que está sumido en la pobreza y en la que los “burgueses” no son más que un reflejo agrandado de la clase media. Para ser parte de la clase élite colombiana no se necesita más que un buen sueldo y estirar el dedo meñique mientras se habla, aquí los supuestos “ricos” no tienen jugosas cuentas en el banco, pues las únicas personas que en verdad rebosan económicamente en este país son los narcos y los políticos corruptos -bueno, son los mismos-, el burgués paisa sólo es dueño de un ego interminable, un dedo meñique con artritis y un pinche vaso de Whisky.














Saludos Don Blog, si mano aofrtunadamente ya se me paso el dolor de cabeza, pero gracias por el concejo?
En fin, lo que dices es muy cierto, esta sociedad ‘burguesa’ de la que hablas solo es eso, personas de estrato medio que quieren aparentar cosas que no son y que luego las ves en los bancos pagando los creditos y todas las deudas a las que van a estar eternamente amarrados gracias a que no son capaces de vivir como lo que son….. pobres!
Igual que todos.
Este es un blog bueno !!! Oh sorpreso teniendo en cuenta que estamos en Colombia y tenemos la más frívola de las blogosferas.
Muy muy bueno !!! De inmediato lo enlazo.
absolutamente de acuerdo, la caricatura lo dice todo…
naturalmente, los que si tienen plata no tienen tiempo de asistir a esas cosas, ya sabes, deben tapar muchos “pecadillos” y salir bien librados…
lo mejor fue el “Sí, de hecho necesito seis. ¿podemos comenzar las cotizaciones?” jeje, ya estabas enojado, con justa causa.
saludos
Hola a todos, muchas gracias por sus aportes.
En verdad que quienes gozamos de una vida simple sabemos gozar de las cosas que el dinero no puede comprar… para todo lo demás, existe Master card :P
Un saludo a todos, buena energía.
Hola, Tomáz, gracias por el cariño. Como siempre, me paso por aqui para enriquecerme con sus posteos… En este caso, totalmente de acuerdo con usted. Un abrazo y que tenga un maravilloso fin de semana.
Arribismo, para eso si que somos buenos los colombianos. Los riquillos de este país no tienen cultura ni un carajo, sólo es arribismo.
Suerte.