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Mi medio hermano menor fue una víctima más de los centros de rehabilitación, hace cerca de dos meses le invitaron de paseo a “una finca”, los únicos requisitos eran una cobija, algunas camisas y voluntad. Él felizmente aceptó la invitación y desde ese día no lo he vuelto a ver, no lo secuestraron las FARC ni mucho menos, fue condenado por la cultura moralista cristiana colombiana a una pena de varios meses en un centro de rehabilitación que lleva el nombre de un santo cualquiera, bajo los cargos de “adicto”.
En un principio yo me opuse rotundamente a la idea de llevarlo, pero no vivo con él y me fue imposible evitar que lo condenaran a la “reeducación”, o por lo menos así le llaman los victimarios al hecho de amaestrar una persona para hacerlo sentir culpable por disfrutar de la vida. Cuando me enteré del crimen permanecí apático al proceso, de cuando en vez me ponía al tanto mediante chismes familiares y me lamentaba en silencio por el ‘lavado cerebral’ que hacían psicólogos y pervertidos reeducadores con mi medio hermano. Mientras él permanecía cumpliendo su condena, mi familia asistía a unas reuniones en las que los “capacitan” para recibir y visitar al amaestrado.
Hace dos días recibí la orden paternal de asistir a una de éstas reuniones, las razones eran variadas y se basaban en mi medio hermano, además era una orden. No me opuse porque no tenía sentido hacerlo, acepté la invitación con el temor de que una vez en el lugar tuvieran una cama lista para mí. Yo creo en esa ley popular que reza que “la marihuana no se niega”, mi familia bien conoce de mis poéticas andanzas en las calles, todo parecía a favor de que su fiel cronista no hubiese escrito hoy éste post y mañana se levantara entre amigables excolegas consumidores, leyendo alguna barbaridad de Walter Riso o el padre Chucho.
Para la visita busqué algunas prendas que disimularan decencia y aprecio por la dignidad humana, y junto a varios familiares salí dispuesto a mi fatal destino. Minutos antes de ingresar acabé con el saldo de mi celular en una solemne y acongojada despedida a la mujer que amo, le rogaba que fuera a visitarme al centro de reclusión en el futuro. Llegué al lugar, un círculo de sillas plásticas -típicas de actividades tontas- daban la bienvenida a una patética reunión de madres de familia que esperaban ser regañadas por un psicólogo y una sociológa.
“Hola familia, mi nombre es Tomáz. Soy el hermano de “X” y mi estado de ánimo es bueno”. Fueron las palabras con las que debía presentarme, así lo hice. Un psicólogo rondaba entre los presentes haciendo preguntas a los familiares y reflexiones con las respuestas, a éste señor nada le servía: si uno estaba bien, malo; si uno se levantaba de la silla, malo; si uno estornudaba, malo. Pedí autorización para retirarme al baño y me fue concedido, salí y solté una sonora carcajada para desahogarme, cuando volví al salón estaban haciendo una dinámica grupal que terminó en una bonita reflexión por parte del psicólogo y en lágrimas de las cristianas y exagenarias asistentes.
¿Mi opinión? Todo es un lavado de cerebro simultáneo, según ellos el recluso es un miserable drogadicto que no sirve para nada en ésta sociedad sino para estorbar, darle vergüenza a la familia y hundirse en un hueco sin salida. “Hay que reeducarlos, para que se den cuenta de que Dios es el camino, que valen la pena como seres humanos, que la vida es más que consumir…” ojo aquí, no crean que hablan de consumismo, porque la mensualidad en el internado vale un ojo de la cara. Cuando me enteré de esa cifra estuve tranquilo de que no sería el próximo interno, sencillamente porque a mi familia le resulta más barato sostenerme las drogas que la cárcel psiquiátrica, apostólica y romana.
Y después de todas éstas románticas reflexiones, respiré de nuevo el humo de las calles de Medellín, le envié un mensaje de texto a esa misma persona que antes había llamado con miedo a darle aviso de mi fortuna y resumirle éste post en unas pocas frases. Toda mi familia ahora está convencida: yo definitivamente no tengo arreglo alguno.
Autor: Gonzalo Arango
Hoy Don Blog Pérez quiere compartirles un texto a todos nuestros hermanos, especialmente aquellos de la iglesia católica, apostólica y romana -y vaya romana-. Autoría del poeta y filósofo antioqueño Gonzalo Arango. Fue gracias a éste manifiesto que Gonzalo Arango permaneció varios meses en alguna sucia cárcel paisa, donde escribió el libro “Memorias de un presidiario Nadaísta”. Y dice…
Hay que reconocer que el loro es un interesante animal, para quienes no lo conocen, les cuento que es un ave de color verdáceo que con el tiempo y la escucha aprende a hablar. Una variedad muy especial es el “loróscopo” que es igual al anterior pero con la particularidad de que la mierda que habla se enfoca al futuro cercano y tiene una piedra de cuarzo colgada del pico para la buena suerte.
Hoy en día gracias al éxito de la Internet ya es posible encontrar una gran variedad de loróscopos, algunos de ellos hacen parte de páginas como Terra y Msn que son expertos en rellenar un HTML con basura, otras páginas como la del periódico El Espectador también tienen uno para los curiosos que después de leer lo que pasa en el país y están desesperados, consultan el tarot para saber si las FARC los van a secuestrar o si por fin Álvaro Uribe va a renunciar. Otra variedad de sitios Web se enfocan rigurosamente a la actividad mística, generalmente el webmaster es -o trabaja para- un sujeto que no tiene amigos para jugar cartas y la soledad lo enloqueció a tal punto que no le encontró otra utilidad a la baraja sino la de tratar de visionar barbaridades en ella.
No faltan las personas que se acercan a éste tipo de páginas para consultar qué tal les va a ir el día de hoy, y después de que todo en la mañana ha sido un desastre, consultan el loróscopo y la preguntan “¿loróscopo quiere cacao” a lo que éste responde “Sí, quiere cacao”. El consultor tomará una posición de análisis y reflexionará alrededor de las palábras del loróscopo, seguramente relacionará el cacao con el dinero y pensará para sí “este será un buen día en el aspecto económico”, entonces cuando camine por la calle y admire el reluciente brillo de una moneda en el suelo, la recogerá con alegría y gritará con toda inhibición “hoy el loróscopo tuvo la razón”.
Las frases que el loro pronuncie pueden variar dependiendo de la consulta y la interpretación, cuando yo era un niño cerca a mi casa había una lora que cantaba una canción de niños y a la que todo el barrio consultaba a diario, éste plumífero les respondía a todos con la canción aquella, todos eran felices y fieles a la consulta del loroscópico animal. Un día jugando fútbol con mis amigos golpeamos accidentalmente al pobrecito loróscopo y éste murió. Desde entonces creemos poseer una maldición que nos impide ser uribistas, una pena.
Pero para que no digan que soy un hereje de los loróscopos, hoy haré un esfuerzo mental y paracientífico -no confundir con parapolítico, paramílico o paratido de la U- y rezaré el loróscopo para todos y cada uno de los lectores. No importa el signo, pues el loróscopo que consulté es más bonito que los demás. Y dice:
Hoy tendrás un gran día, vas a leer un post en un blog que te dará luz. un político muy especial va a hacer una barbaridad el día de hoy, para contrarrestar ésto debes conseguir una constitución y ponerla sobre una vela roja en una bandeja, lee el primer artículo y deja que la constitución se queme llevándose las malas energías. La carta de la cabra invertida dice que tu corazón entrará hoy en un tránsito espiritual hacia la liberación de tu ambiente cerebral, ten mucho cuidado con eso. Si llegara a suceder un problema en tu casa -y no digo que vaya a suceder-, fúmate un porro, si el problema no sucede, fúmate un porro.
Ahora que he terminado mi conexión con los dioses loroscópicos, me permito descansar el espiritu premonitor para otra ocasión. Ah! el número de la suerte para hoy depende de la postura política, si es usted uribista, será el tres -debido a los tres periodos de crisis del alma sacra-, si no es uribista ¿cree que va a tener suerte?
Como pseudointelectualoide creo que de nada sirve la teoría sin la práctica, se puede leer sobre existencialismo pero no hay punto de comparación con el existencialismo que se vive, para darnos cuenta de la mierda que somos no hay que hacer más que vivir.
Un átomo, un cromosoma, una cadena de adn, el nucléolo, el citoplasma, una célula, un glóbulo rojo, una neurona, una gota de sangre, un testículo, un pulmón, un hígado, un corazón y un cerebro. Si alguno de ellos falla se nos jode todo el cuerpo y llegamos a la muerte.
Yo, usted, mis amigos y los suyos, la chica que me gusta, el conductor del carro y la señora que vende chance -bueno, alguna-, todos forman una sociedad que está en constante caos. Imagine un individuo que hace parte de una familia que vive en un apartamento de un edifio de veinte pisos que queda por la Universidad de Antioquia, sume los estudiantes, los de ingeniería, matemáticas, comunicaciones, derecho, ciencias políticas, biología… en fín, y todo eso es sólo un barrio de Medellín.
Ahora, sumemos la gente de Cali, Bogota, Barranquilla, Santander, Ecuador, Brasil, Gringolandia, Europa y Rusia. Si le parece poca gente, sume los que hay en Beijing por estos días, somos la raza humana… que vive en continentes con animales que se pueden comer y plantas alucinógenas, pero todo, absolutamente todo hasta ahora está dentro del planeta tierra. De toda esa gente que ahora hace miles de cosas, hay uno que está frente a un computador leyendo esta última p a l a b r a . . .
El planeta tierra gira alrededor del sol, el sol en otra cosa más grande y en cualquier momento cualquiera de esas vainas puede colapsar. Cuando uno dice “yo no creo en Dios” y se convence de ello, llega la pregunta: ¿y entonces yo que hago en medio de esta payasada? desafortunadamente está obligado a pertenecer a eso, o por algo tiene conexión a Internet.
La polla records nos dijo que No somos nada, pero muchos no han querido escucharlo porque Pepe grillo les habla al oído sobre Dios. Yo respeto a los religiosos, incluso los entiendo… pero insisto: cuando uno se muere, se pudre.
Muchos vimos hace poco la noticia sobre la ‘lluvia de sangre’ que hubo en el Chocó, hoy cuando leía leyendo el Blog del Incógnito encontré una referencia a este post de Equinoxio, donde se expone muy bien el tema. Lo que quiero mostrarles es solamente un video que además de evidenciar la parcialización política y moral de los medios de comunicación, deja ver las explicaciones que nos dan a los colombianos de fenómenos como el de la supuesta “lluvia de sangre”, que son también un reflejo de las explicaciones que dan sobre acontecimientos políticos y deja ver con vergüenza ajena lo mal que está Colombia en cuanto a medios de información.
Les dejo a continuación las causas de la “lluvia de sangre”, según el analista en fenómenos geosobrenaturales y teocientíficos, el Padre Chucha.
Le cedo hoy el centro de atención al perico, y no es el perico con leche ni el respetado cantante, me refiero al perico que también se llama perica, pérez, o residuos ínfimos de cocaína. Una droga que, debido a la imagen que se le ha asignado al narcotráfico, ha sufrido de un inmenso repudio por la sociedad colombiana, y que hay que reconocerlo: en parte, no es la culpable.
Como pasa con todas las drogas, el perico no hace más que sacar de usted las más profundas reflexiones y sensaciones, pero como cada persona es diferente (y de eso si que hemos hablado), causa un efecto distinto y a la vez similar en cada consumidor. Es cierto hasta un punto que produce agresividad, pero hay que tener en cuenta que la agresividad es producto de la euforia que se siente, por este motivo muchos consumidores no pasamos de una simple euforia que no da sino ganas de abrazar a todo el mundo, inventar teorías extrañas o escribir textos como el que usted lee en este momento.
También tengo que reconocer que hay colegas consumidores que desatan su furia gracias a esta droga, pero siempre alego que la agresividad puede desatarse de distintas formas, y que si uno decide matar a alguien, jugar fútbol u otras actividades que exigen del cuerpo, es una completa decisión personal. Otra posición que aleja de nosotros al perico, es que no es natural. Aquí, me acojo a que el hombre es parte de la naturaleza, al igual que sus creaciones, y si asumimos el argumento anterior, podemos cambiarlo por cualquier creador: para un creyente en Dios por ejemplo, la droga sigue siendo parte de la creación de Dios, aunque la cocaína se haga a partir de químicos, éstos son también proporcionados por la naturaleza, osea que mi defendido sigue siendo natural.
No voy a detenerme a hablar de legalización e implicaciones de ello en la economía, porque no terminaría el post. Pero piense ¿por qué producto tiene Colombia una excelente reputación? (una pista: no es el café, pero piénsela por el lado del comercio)
En fin… podría quedarme toda la noche refutando los contras que hay frente a esta droga, pero siempre recomiendo probar para criticar y para no alegar, no podría contraponerme a cualquier actitud en contra, porque es personal. Además, acepto que tiene problemas como el enflaquecimiento, el guayabo nasal y a veces crisis existenciales, pero repito: el asunto varía de uno a otro. Sin ser más, aproveché el consumo que hice el día de hoy para hacerles un detallito a mis lectores, y se los dejo a continuación porque me voy ya por un lance.
Para quienes insistan en que el hombre es una creación de Dios o que el perico no es naturaleza, les dejo también este regalito:
Hoy me parece inspirador hablar de la religión, y aprovechando que vengo borracho de beber en el atrio de una iglesia me parece más propicio escribir del tema. Voy a comenzar describiendo la iglesia: por lo general el diseño está estructurado de tal forma que el sacerdote sea más visible y se encuentre en un lugar más alto que los demás: una pista clara de que psicológicamente la iglesia está preparada para ser de alguna forma inferior a quién dirige, a quién además no es posible refutar el discurso ni golpear, una lástima.
No digo que la religión sea una total desgracia, aunque lo sea. Muchas personas se aguantan las ganas de matar al prójimo para no pecar, y se manejan “bien” creyendo que así van a complacer a Dios. Eso, a pesar de ser algo para mí absurdo, tiene una validez total en el paradigma de los creyentes y es necesario darle tanta importancia como a la ciencia y a nuestro discurso: sólo excusas para existir. La gran diferencia nos la muestra un sujeto del que nos burlamos en un post anterior: El niño predicador.
Con algo de odio y sarcásmos poco ofensivos, la ciencia se pone en tela de juicio y pierde validez, para la religión no importa que la ciencia demuestre que Jesús fue un hombre común y corriente porque la base de la religión es la creencia, la fé. No podemos refutar la religión ni los creyentes con ciencia, porque es un paradigma aparte que para ellos es tan válido como la religión para los científicos: sólo otra visión del mundo.
Pondré como experimento a mi abuela, pues no creo que se entere de que escribí de ella en un blog. Es una católica ferviente que día a día reza por el bienestar de su familia y su bienestar propio, su forma de hacer revolución y dar la lucha por un mundo mejor es orar y creer en Dios, en Adán y Eva, En moisés, tanto como nosotros en nuestros inspiradores de discurso, nosotros mismos y otros locos por el estilo. Si mi abuela se muere -Dios no lo quiera-, cuando se dé cuenta de que dios no existe no lo sabrá, entonces Dios para ella habrá existido hasta el último segundo de su vida y mi abuela se irá al paraíso. Yo por mi parte creo que me voy a podrir y listo, pero si llego donde un señor barbado me llevaría una sorpresa poco agradable.
Como hemos expuesto, la crítica intencionalmente destructiva (CID) sólo tiene el propósito de destruir, pero no lo hace desde la ciencia sino desde la individualidad, por eso también se cae sola si alguien no la cree válida. Por lo anterior la CID nos diría que la validez del discurso religioso es tan valioso como el nuestro, y que difícilmente llegará a un culmen ni lo podremos destruir. La solución, como siempre, es crear acuerdos que nos permitan vivir con los religiosos sin que nos den ganas de mandarlos donde sus dioses ¿cómo? yo no sé… eso sí se lo dejo a ustedes, brillantes lectores.

Padre nuestro que estás en los laboratorios de Colombia,
santificada sea tu ‘merca’
venga a nosotros el jíbaro,
fúmese tu voluntad en la tierra para ir al cielo,
danos hoy el gramo de cada día,
perdona nuestras deudas como nosotros desembalamos al que nos pide,
no nos dejes caer en la rehabilitación
y líbranos de una sobredosis.
sfff-sfff snif
Haymen.











Opinacionistas