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Juan Pablo Rojas Raigoza -Profesor UdeA-

Juan Pablo Rojas Raigoza -Profesor UdeA-

El 25 de marzo de éste año desapareció súbitamente un profesor de la Universidad de Antioquia: Juan Pablo Rojas Raigoza. Más de una vez llegaron a mi correo electrónico mensajes alertando de la desaparición, campañas de la universidad exigiendo la liberación del profesor catedrático de la facultad de ingeniería. Hoy entré a la página Web de la universidad y me encontré con un titular que me dejó sin palabras, decía “De luto por la muerte de profesor”.

Enterrado en una finca de la vereda La Chorrera, de Barbosa, fue encontrado por el CTI de la Fiscalía el cadáver del catedrático de 35 años, quien habría sido asesinado el mismo día de su desaparición.

(…)

El profesor Rojas Raigoza había desaparecido de forma extraña el pasado 25 de marzo después de que salió de su apartamento ubicado en la Urbanización Marruecos, del municipio de La Estrella. Una semana después el vehículo Renault Twingo en el que se movilizaba fue dejado en un parqueadero del barrio San Javier, de Medellín.

La última señal que se tuvo de Juan Pablo Rojas fue el mismo día de su desaparición, cuando a eso de las 7:00 de la noche le envió un mensaje de texto a su novia Catalina Henao, en el cual le decía que “estaba muy ocupado”.”

Ahí se quedará el CTI investigando quienes fueron los culpables, y seguramente no van a encontrar nada. Hoy salieron a flote las condolencias del rector y de la facultad de ingeniería, la noticia en El Tiempo y El Mundo, comenzarán a rotar correos electrónicos avisando que el profesor que se perdió hace cinco meses y del cual nadie se acordaba…

La Crítica Intencionalmente Destructiva está fundada sobre algo llamado “Percepcionismo”, ésta palabra ha sido la guía de mi vida y a la vez el motivo por el que nació Don Blog Pérez. En éste post, trataremos un poco ese asunto del percepcionismo para así presentarle a los lectores de éste blog un nuevo proyecto pseudoeducativo que surgió de las drogadas cabezas de un amigo y yo el día de ayer.

Comenzaré dejando claras dos palabras: “conocer” y “saber”. El conocimiento se basa en la percepción, es decir, que la realidad pase por alguno de nuestros sentidos y podamos hacer reflexividad sobre un objeto de estudio. El saber, por otra parte, se basa en “enterarse” de los fenómenos y las teorías que supuestamente los rigen. Así, conocer las pirámides de Egipto requiere que vayamos a Egipto, saber sobre las pirámides de Egipto sólo requiere ver National Geografic.

El percepcionismo es, en cambio, el conocimiento que adquirimos al interactuar con la realidad y la digestión consciente e inconsciente que hacemos de ella en nuestros prodigiosos cerebritos. Si salimos un poco de ese lenguaje científico y nos trasladamos a un lenguaje percepcionista, diríamos que el percepcionismo es ese “sexto sentido” que le dice a una mamá que su hijo está en vueltas raras, también podría ser ese “sexto sentido” que tiene el profesor para saber que la excusa del estudiante es falsa, y siguiendo esa línea podríamos decir que el percepcionismo es esa capacidad que tenemos para aprender a partir de la percepción de las cosas. Por eso, ¿qué gracia tiene estudiar la sociedad en una universidad, dónde los fenómenos sociales no son tan visibles? yo digo que en lugar de estudiar sociología, usted podría salir a vagar por la realidad y aprendería teorías sociales que la ciencia no le ofrece, ni le acepta, aunque para usted funcionen.

Como se imaginarán, este asunto salió de un porrito, y la explicación más obvia de por qué salió de ahí sería la extrema sensibilidad que se deriva de fumarse la Cannabis Sativa. Cuando el mundo se percibe de una forma diferente, nuestro brillante cerebrito procesará de forma diferente lo que le mandan nuestros ojos, oídos, corpúsculos de meissner y demás partes del cuerpo drogadas. Cuando uno se sale de la mecánica que enseña la educación científica y se concentra en la lógica de las cosas, puede ser crítico y proponer alternativas a ese tema, una opción menos tediosa a la hora de estudiar; comenzando por la posibilidad de cambiar el entorno educativo.

Les cuento que mi tía me dio trabajo, el asunto consiste en que el hijo de ella -mi primo- no es una persona que tenga una relación amena con la educación, o como se dice comúnmente “es un burro”. Mi función es la de hacer de éste ser humano un buen estudiante, y la idea es hacer uso de mi primo como “ratón de percepcionismo”, es decir, poner con él en práctica un proyecto inventado hoy que se titula “Percepcionismo educativo”. Mañana será la primera clase, abriré una nueva página en éste blog para narrar la experiencia y reflexionar alrededor de ese asunto. Quedan invitados entonces a participar del proyecto con sus aportes.

(continuará)

El aerosol es uno de los mejores medios para gritar de cuando en vez alguna barbaridad. Yo me confieso culpable de salir por las calles del municipio en que vivo a las tres de la mañana, acompañado de dos amigos, una chaqueta, gorra, mochila y aerosoles, a pintar cosas por ahí. Es un placer ver luego a los transeúntes leyendo y a una que otra señora lavando las paredes, y sufro de admiración por las personas que hacen éste tipo de arte.

Hace pocos días, ví en El blog del Incógnito un post llamado “La voz de la calle“, en el que Don Incógnito mostró varios graffitis que habían por su barrio. Yo decidí copiarle la idea y hoy tomé unas fotos de unas pintas en esténcil que han hecho los estudiantes de la Universidad de Antioquia. Y son verdaderas obras de arte, por eso se las dejo a continuación. Ojalá les gusten, gracias a Incógnito por la idea.

Por si no lo sabía…

En la que salen Santos y Uribe, Santos le está dando un “pase” o “lance” de cocaína a Uribe. Por otra parte, “kolino” es una forma de decir “fumao” o como lo dicen los policías, “enmariguana’o”.

(Ahhhhhh con razón.)

Y usted ¿cuál tiene?

Y usted ¿cuál tiene?

La historia comienza como toda historia de remiso: yo me presenté, incluso fui a varias jornadas de días largos y calurosos esperando que un imbécil me atendiera, pero como todo organismo del estado, el ejército sabe como ir retardando los trámites para dejarlo a uno jodido. Ví muchos de mis amigos subiendo a camiones llenos de futuros inútiles, otros siendo soldados profesionales y reclutando a viejos amigos, incluso llegué a ver un soldado fumando marihuana ¿lo puede usted creer? -es sarcásmo, por supuesto-.

A la hora de hacerle perder a uno el tiempo y el dinero, las excusas varían pero no la estupidez del militar que las dice: “le toca pedir otra cita”, “tiene que venir a las 5 de la mañana a hacer fila”, “tiene que traer tales papeles porque estos ya no se los recibimos”, “eso tiene que estar autenticado”, “ah… ya entiendo más o menos, pero traiga un extrajuicio”, “¿usted quiere prestar servicio militar?” y la mejor de todas las que he escuchado: “ah… osea que usted estudia en la Universidá de Antioquia… ¿y tira piedra?”.

Uno sabe que le dicen todo eso solamente por joderle la vida, hoy por enésima vez me detuvo el camión de los reclutadores, yo traté de tomar otro camino pero escuché un gritico con un tono de voz chillona y disimuladamente aguda, que parecía decir varias palabras sin coherencia alguna:

-¡vengavengavenga! ¿papeles, contraseña, libreta militar?

-Mano buenos días ¿cómo está?

-Bien. Muéstreme su libreta militar.

-Bien, gracias. Mano, soy estudiante, yo no tengo libreta.

-¿No tiene libreta militar? Entonces móntese que nos vamos.

-Pero mire que soy estudiante hombre, vengo de la universidad.

Cuando le dije que era universitario, sus ojos brillaron y como suele ocurrir en éstos casos, llamó a un superior. El superior era aún más vulgar, astuto y viejo, conversó un momento en voz baja con el soldado que me retuvo y se volcó hacia mí:

-Muéstreme su libreta militar.

-Ya les dije que yo no tengo, soy estudiante.

-¿Dónde estudia? ¿Qué estudia?

-Estudio derecho en la Universidad de Antioquia (obvio, no estudio derecho).

-Muéstreme su carné.

-Vea (le muestro una constancia de matrícula de hace dos años, porque ando sin carnet).

-Ah… osea que usted estudia en la Universidá de Antioquia… ¿y tira piedra?

-No. (juaaajajajajaja)

-Bueno, váyase pa’ la casa.

Fue la única orden que estuve dispuesto a obedecer. Salí directo hacia el paradero de transporte y me subí a un bus, cuando el carro pasó cerca al comandante éste miró casualmente hacia la ventana en la que yo estaba sentado. Sostuvo la mirada un rato como diciéndome “ya te ví”, el carro subió la velocidad y yo aproveché para enseñarle al respetable miliciano el dedo más largo de mi mano derecha. No sé si se indignó, disparó o intentó gritar, pero estoy sano y salvo en casa sin uniforme camuflado. Creo que voy a tener que cambiar de ruta a la universidad para no tener un futuro mal encuentro.

Para ajustar, acabo de revisar noticias y me encuentro con esto… con razón.

“Nada más hipócrita que la eliminación de la hipocresía.”

-Friedrich Nietzsche

Hoy fui por primera vez en el semestre a una materia que estoy terceriando, es decir, la he perdido ya dos veces y si la vuelvo a perder me expulsan de la universidad. La docente del curso es una recién egresada que me odia porque no estoy de acuerdo con nada de lo que dice, siendo esa la base central para su teoría de que soy un egocéntrico que cree que lo sabe todo. De mi parte, no hay oposición alguna a esa afirmación, incluso creo que es en lo único en lo que estamos de acuerdo, pero sí desacuerdo con que eso sea una causa para perder la materia.

Mi relación con ella es lo que más me gusta: ingreso al salón y la miro a los ojos, ella inclina levemente su cabeza hacia alguno de sus hombros, deja entrever su enorme dentadura en una dulce sonrisa y me saluda “Hola, ¿cómo estás?”, yo inclino la cabeza por uno o dos segundos hacia el frente, levantando mi mano derecha y medio cerrando los ojos mientras respondo “bien, ¿y usted?”, a lo que ella -reiterando el procedimiento de saludo- responde “bien, que rico tenerte de nuevo por acá”. Yo continúo mi recorrido hasta alguno de los pupitres, dejo mi mochila a un lado de éste y tomo asiento.

La clase comienza, yo permanezco con la mirada fija en ella para que crea que le estoy poniendo atención, ella habla de programas de televisión, cosas de la familia, éxitos personales y demás, intentando sin éxito relacionar todo con los temas de clase. De cuando en vez arroja una mirada a mi existencia para percatarse de que no esté haciendo gestos a mis compañeros o algo por el estilo, y como yo ya sé que eso es lo que quiere ver, pues no le doy el placer: disfruto verla prevenida. En el fondo (muy en el fondo) la he aprendido a considerar como un ser humano.

Ambos sabemos que existe un malestar mutuo, en los corredores de la facultad nos topamos constantemente repitiendo el proceso de saludo que ya describí, tanto a ella como a mí nos han contado lo que opina el uno del otro, ustedes saben como deben ser los estudiantes chismosos de una facultad de comunicaciones… sin embargo, el asunto con esta profesora no me importaba mucho hasta hoy. No hay razón para que yo me haga echar de la universidad por una profesora como esa, así que la hipocresía fue el mejor componente de la clase de hoy: participación en clase, construcción de conocimiento, opiniones, supuesta humildad y uno que otro comentario gracioso para destensionar el ambiente académico.

Finalizada la clase, ella se acerca y me dice “Me gustó mucho tu actitud en clase hoy, estuviste más receptivo y veo que has progresado bastante”. Yo, por supuesto, no dejé pasar la oportunidad para cerrar con broche de oro mi espectacular actuación teatral: “Profe, hoy su clase me gustó más que los semestres pasados… me sentí muy cómodo”, “Me alegra, que estés bien”, “igual usted, profe… adiós”.

Aquí es donde entra el problema: ¿será que ella también se estaba aguantando la risa?

Apuntes de clase

Apuntes de clase

Este martes 12 de agosto se realizará “Un millón de voces contra RCN”, cito la información desde el blog de los Estudiantes de la Universidad de Antioquia.

No le creemos a RCN

No le creemos a RCN

“Saludos, durante las reuniones coordinadoras que se han realizando en la ciudad de Bogotá, se han venido planteando los objetivos y fines de las acciones para el próximo 12 DE AGOSTO, pues resulta necesario reaccionar frente a las irresponsables acciones de RCN y los medios masivos que atentan directamente contra la construcción de sociedad y democracia. Queremos dar a conocer estos objetivos para que puedan ser conocidos y reproducidos:

Objetivo General:

Concientizar al público en general sobre la manipulación mediática de la información por parte de RCN y los medios masivos.

Objetivos Específicos:

1. Cuestionar la veracidad de RCN y los medios masivos.
2) Restarle credibilidad a RCN y a los medios masivos.
3) Generar y promover una posición crítica y escéptica frente a RCN y los medios masivos.MEDIOS.

Para ello, es importante recalcar desde un inicio, que las protestas que se realizaran en distintas partes del país se deben desarrollar PACIFICAMENTE pues la protesta se debe perfilar como una muestra de inconformismo por parte de la ciudadanía y no podemos por ningún motivo, dar pie a la tergiversación de la protesta por parte de los medios de comunicación.”

Información de contacto:

Visita el blog: http://nolecreemosarcn.blogspot.com
Correo electrónico: nomasrcn@gmail.com
Facebook: http://www.facebook.com/event.php?eid=13737486117

Algo bastante requerido en ambientes universitarios, enfocados al conocimiento científico y en los que se pretende construir ciencia, es la argumentación. A partir de ella, el estudiante o profesor demuestra que no es un baboso que habla por hablar y que ya otra persona que creemos más inteligente y que en adelante denominaremos como ‘teórico’ ya dijo lo que nosotros decimos.

¿Cómo es el proceso de argumentación? sencillo: usted va a una biblioteca, busca en el catálogo libros que tengan algo que ver con lo que usted dice, busca un aparte del texto que le convenga a su afirmación y la reproduce con una nota al pié que sirve como prueba de que lo dicho por usted es cierto. Aquí va entonces la pregunta: ¿nuestra opinión es tan poco válida que necesita ser reforzada con la de otro? pues para el entorno científico-riguroso es así.

Por mi parte, considero que la ciencia se basa en la percepción, en rebuscar palabras que sean acordes a lo que queremos expresar y den a entender al lector una forma de ver las cosas, no tiene rigurosidad alguna citar a un autor, copiar una parte de algún texto sin siquiera leerlo completo y con eso demostrar que somos científicos, que el conocimiento que producimos posee valor aunque esté basado simplemente en nuestra forma de ver las cosas y sustentado en nada más que la percepción.

Si desconocemos el conocimiento que no está argumentado, nunca podremos identificar el ’sexto sentido materno’, la sabiduría indígena, los saberes de nuestros abuelos y padres que no estudiaron una carrera universitaria, la forma en la que siembra un campesino y todos estos orgasmos epistemológicos que no requieren ser argumentados. Pondremos el ejemplo del campesino que cultiva papa: él no necesita ser biólogo, tegnólogo del SENA ni nada similar para saber cuándo siembra, cómo abonar las plantas, cómo combatir las plagas y el momento preciso para cosecharlas. Él sólo lo hace, luego llega un ‘teórico’, estudia lo que el campesino hace, lo escribe en un libro y a partir de él otros estudian y se ganan un sueldo muy generoso a comparación de lo que gana el campesino vendiendo sus productos.

El entorno científico está lleno de seudointelectuales que no dan el valor que merece al conocimiento bruto, aquél que ha sido convertido en ciencia para ser reproducido a gran escala y hacerlo productivo al capitalismo. Argumentar es asumir que la opinión y percepción propias no poseen más carácter que de la subjetividad, una palabra detestada por aquellas personas que consideran que se puede llegar a ser completamente objetivo: dejar la subjetividad de lado y escribir sin adjetivos, salirse de la subjetividad, salirse de la percepción, salirse de uno mismo.

La objetividad no es más que la utopía científica, despreciar el conocimiento propio y acoplarlo a lo que la ciencia ya tiene dictaminado ¿Gonzalo Arango no era científico? ¿William Shakespeare no era científico? ¿Yo no soy sientífico? ¿Por qué, si todos expresamos nuestro conocimiento de diversas formas? es cuando entra a jugar otro factor: el arte. El arte para la ciencia no es más que una construcción subjetiva de la realidad, para mí algo más científico que lo que lace un estudiante de maestría en una biblioteca. Tomás Carrasquilla decía que la educación era separar al individuo de la realidad, meterlo en una universidad y ponerlo a estudiar esa realidad de la que está siendo separado ¿esa afirmación no es algo científico? no, porque hace parte de un texto literario y es visto como arte: si cito eso en una tesis lo más seguro es que la universidad se burle de mí con un cero.

En fin… estos son mis argumentos contra la argumentación, un texto en el que me desgasté sin necesidad, porque la mejor forma de ahorrarme el trabajo es simplemente decir “no creo en la argumentación” sin más. Pero me tomo el trabajo de extenderme para que a algún seudocientífico no se le dé por llamar a esto atajismo, mediocridad o facilismo, pues por más que me refuten para mí esto es ciencia y para acabar de meter el dedo en la llaga científica, ahora yo soy un teórico intelectual científico.

Demuestra

Demuestra, se hace definir como una muestra pública en la que los estudiantes del pregrado de comunicaciones de la Universidad de Antioquia exponen el trabajo de todo un semestre. En este texto voy a dar mi visión del evento como estudiante del pregrado y participante de este evento.

Como primer punto, hablemos de la organización del evento: se realiza generalmente en un auditorio fuera de la universidad, supuestamente para que sea abierto al público en general. Lo curioso es que al fin terminan asistiendo sólo los estudiantes y uno que otro amigo o familiar, el evento rebosa en formalidad, discursos, banderas y pendones… es como hacer una fiesta de cumpleaños: aunque se hace en familia todo el mundo cree que está en una cumbre internacional y se comporta como tal.

Los profesores, por su parte, son los ganadores en este caso. Todo un semestre encima de uno poniéndole trabajo, haciendo correcciones, sufriendo porque “la muestra se vino encima y no vamos a salir con nada… ¡que vergüenza!”, para que el día del evento se aparezcan diez minutos mientras exponemos sus pupilos y terminadas la exposiciones huyan a criticarlas. Pero ¿cómo vamos a criticar esa actitud si casi todos los profesores son de cátedra? antes hay que agradecer que se toman el trabajo de ir.

Por otra parte, se supone que hacer la exposición final (la muestra) vale un 10% en todas la materias. Pero de ese 10%, un 5% se califica de acuerdo al trabajo realizado en todo el semestre y un 5% está determinado por la asistencia al evento, osea que el producto de todo un semestre vale lo mismo que ir a la muestra, y para la facultad es así, porque el producto es tan poco atractivo que se sabe que si los estudiantes no se obligan a asistir, sencillamente no van ¿funcionará igual después de graduarse? ¿qué calidad de profesionales saldrá?. Aunque duele, hay que asumirlo: muchos asisten al evento solamente para esperar el pastelito que regalan y la fiesta que hay después.

Ojo, yo no estoy diciendo que el evento sea del todo inútil. También acepto que el hecho de presentar los trabajos ante un público es una buena prueba, permite asesinar el pánico escénico y compartir el trabajo realizado; pero cuando el público sólo sirve para aplaudir y no se genera debate por el afán de entregar el auditorio, no se es académico, ni riguroso, ni mucho menos constructivo. Sólo es una presentación, un esfuerzo de todo un semestre perfeccionando una investigación, volteando para allá y para acá con libros y memorias USB, para que al final un público aplauda y espere a que todos terminen pa’ poderse ir.

¿Entonces qué propongo? como siempre, nada: sólo me interesa destruir y descomplicar las cosas. Pero sí podría aconsejar que el evento se realice en la misma facultad o en la ciudad universitaria, abierto al que quiera entrar; sin obligar a nadie a aguantarse lo que no quiera ver y más bien convencer al público de que vale la pena asistir: ese es el trabajo de un comunicador, si de eventos hablamos. No voy a hablar del logo de la presentación pública, pero sólo aclaro que es un carambolo y que no voy a decir el porqué para que algún incauto en los comentarios intente adivinarlo, y estoy seguro de que nadie lo hará.

En fin… dejemos aquí para que no me expulsen de la universidad.

The mestrua